Desde el espejo

Charles Darwin

Inglés que revolucionó la biología con su teoría del Origen de las especies por selección natural, que plasmó en uno de los libros capitales de la ciencia, Charles Darwin describe el mecanismo por el cual evoluciona las especies, que es por la selección natural de los individuos más aptos.

A Darwin no fue el unico al que se le ocurrió esa idea. Otros científicos también lo pensaban en su época, como el norteamericano Alfred Russell Wallace, al cual Darwin menciona muchas veces en su obra junto a otros científicos reputados. Porque se puede pensar que a Darwin se le ocurrio a él solito la idea, y no fue así. Son de esas cosas que en cierto momento se le ocurren a varias personas a la vez, pero que unos logran plasmar mejor que otros. En este caso, Darwin, sin colocarse la medalla de original, pues hace alusión muchas veces a otros autores de ideas iguales o distintas para comparar, supo elaborar una teoría coherente y pensada que pudo plasmar sabiamente en el libro mencionado, Origen de las especies por selección natural, o simplemente El Origen de las especies.

Charles Darwin

Darwin rechazaba la idea de que el hombre fuera creado por Dios. Tampoco pensaba como se pensaba en esa época que los animales y las personas tenían el mismo aspecto desde el principio de los tiempos: que un gallo fue así siempre, o un cerdo, o el hombre mismo. Darwin decía que todo es fruto de la evolución durante millones de años, y sobre todo que el hombre nunca fue ese ser divino ni descendiente de dioses que hasta el momento se creía, sino que es familia de los primates, un pariente cercano de los chimpancés y de los gorilas, que son como nuestros primos de la naturaleza. Por tanto, no dijo nunca que el hombre moderno descendía de ellos, como mucha gente cree, sino que es un primate de una rama cercana que evolucionó de forma independiente hasta convertirse en el hombre moderno. Fuera como fuera, esa mención a la similitud con los monos levantó ampollas en la sociedad victoriana.

Son conocidos los intentos de ridiculizarlo con esas caricaturas que lo dibujaban como un mono con barba. Darwin se consideraba ateo aunque al final de su vida se puso en manos de Dios, como quien dice, pues dejó que le dieran la extremaución. Los motivos que tuviera para hacerlo da igual, pues lo que importa es su teoría, actualmente básica para comprender la evolución de las especies, entre ellas el hombre, que ha sido comprobada afirmativamente y es defendida por la ciencia. Una teoría que tenía algunas lagunas pero porque a Darwin le faltaba algo. No era otra cosa que el descubrimiento moderno de los genes y su consiguiente estudio, que daría lugar a la genética y al estudio del adn y su estructura. No soy de esos partidarios de la ciencia sin más, pero cosas como esta sí la comparto.

Luego entonces queda la idea de que si no existe un Dios que creó el mundo y todo lo que contiene, entonces ¿que papel tiene en nuestra existencia? ¿existe entonces Dios? Ese es el principal problema que surgió básicamente entre los detractores, porque Darwin no era teólogo, era naturalista. Una vez publicada su teoría de la evolución natural, se produjeron muchas resistencias de tipo religioso, aunque a excepción de algunos extremistas ortodoxos que todavía subsisten en EE.UU., la mayoría de las religiones fueron aceptando progresívamente la idea de un nacimiento humano después de una larga evolución. Los llamados creacionistas, defienden la creación divina del hombre y están en contra de esta teoría de la evolución, porque se da a entender que el origen del mundo y todo lo que contiene es fruto del azar, no de un plan ni propósito divino de alguien que vive en el cielo.

Museo de Historia Natural
Museo de Historia Natural

Lo importante realmente es leer El Origen de las especies y entenderlo, porque al terminarlo uno lo puede aceptar sin más, como puede aceptar, en su caso, las historias de la Biblia. Luego, si alguien quiere seguir tirando de la madeja de la religión que lo haga.

Charles Darwin de todas formas ha sido mal leido. La principal máxima, a saber, que sólo sobreviven los individuos más aptos ha sido mal entendida. Grupos incapaces de no entender jamas lo que leen lo han erigido en su lema para defender la supremacía de unos individuos sobre otros. Darwin jamás insinuó que una persona fuera superior a otra, sino que solo sobreviven los que están más preparados en la naturaleza para sobrevivir. Darwin decía que a los más débiles había que cuidarlos. Esos grupos, cuyos miembros presumen de ser superiores a otras personas, suelen ser grupos residuales y casi marginales, pero no obstante han demostrado su peligrosidad en el mundo real y se agarran a cualquier clavo para dar fachada de validez a sus ideas.

A los doce años de haber escrito El Origen de las especies, Charles Darwin escribió El Origen del hombre desarrollando más la idea que había plasmado en el de las especies y esta vez centrado más en el hombre, y su relación y parentesco en cierto momento de la evolución con todas las criaturas vivas del mundo, no sólo con los gorilas y chimpancés. Lo que ocurre con los chimpancés es que estudios modernos (Darwin no tenía conocimientos para hacerlo) han comprobado que nuestras proteínas son similares en un 99%, algo increíble, siendo así el animal con el que estamos más próximos, compartiendo de ese modo un antepasado común. También, el hombre ha pasado una evolución no separada ni aislada de los demás animales, que para los que seguían creyendo en la creación del hombre por Dios tuvo que ser el espanto más horrible que leerían jamás.

Hombre de Cro-Magnon
Hombre de Cro-Magnon

Escrito en 1871, El Origen del hombre es pues otro libro capital, con una cantidad de datos enorme, que se configura también como otro libro de cabezera, con un comienzo que ya de por sí deja clarísimo de que tratará: su primer capítulo se titula Testimonios de que el hombre procede de alguna forma inferior. No superior como hasta ese momento se decía y que situaba al hombre en la cúspide de la pirámide de la evolución de las especies. Una vez concluido el libro, lo que queda claro es que el hombre y los demás animales estamos relacionados y todos tenemos el mismo origen. La relación no es piramidal, sino más bien circular, con el hombre y los demás seres vivos a un mismo nivel.

No obstante, sí hay una diferencia importante y es que el hombre ha desarrollado más su cerebro que los demás animales, lo que nos hace originales en ese sentido pues no hay otros seres vivos con un desarrollo del cerebro igual al del ser humano. Sobre todo, la gran diferencia son las ideas que ese cerebro crea y desarrolla. La mente del hombre es una mente de ideas. Junto a esta, otra gran diferencia es que es el único animal que manipula su entorno para poder vivir en él de acuerdo a su necesidad. Si no hubiera sido así no existiría la civilización y aun estariamos viviendo en los árboles.

Charles Darwin pues creó unos textos que tuvieron y tienen aun mucha influencia, y nos desveló una verdad que está más que comprobada. Luego, en el mundo de las ideas, esas que salen de la imaginación, puede haber de todo, incluso la religión. Si a alguien le hace feliz ¿por qué no?.

Libros recomendados:
El origen de las especies, Charles Darwin, Editorial Edaf, 2007.
El origen del hombre, Charles Darwin, Editorial Edaf, 2006.


Creado el 28 junio, 2012.

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